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Puerto Rico investiga la compra de pruebas de COVID-19 a empresa sin experiencia. Fuente: Agencia EFE

COVID-19 en América: su impacto en Puerto Rico. Por: Sandra P. Pascuas Cortés   

(Texto escrito hasta el 27/06/2020)

En este estudio, examinaremos las causas, los efectos y la reacción del gobierno de Puerto Rico y sus habitantes frente al azote del Covid-19 en la isla. A su vez, este análisis formará parte de un trabajo sobre la pandemia en nuestro continente. Respecto al caso particular de Puerto Rico, en el 2020, la población puertorriqueña experimentó un cambio abrupto en todas las dinámicas cotidianas a raíz del Covid-19. El presente trabajo sigue las sugerencias del Fundéu BBVɅ, asesorado por la Real Academia Española, que recomienda para el nombre de la enfermedad el uso de la grafía Covid-19, tal y como lo ha establecido la Organización Mundial de la Salud (Fundeu.es, 27/02/2020). Asimismo, el sustantivo coronavirus es el término común para referirse a cualquier virus de la familia Coronaviridae o del género Coronavirus.  El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este brote una pandemia global. Por su parte, el 15 de marzo de 2020, la gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez Garced, firmó una orden ejecutiva en la que se estableció un toque de queda para frenar la propagación del Covid-19. De igual modo, informó sobre el cese de operaciones de entidades gubernamentales, educativas, y de comercios, con excepción de los servicios esenciales como la comida, supermercados, farmacias y gasolineras, entre otros (Rivera, 2020).

En cuanto a la forma de actuar de las autoridades frente a esta emergencia, el pueblo puertorriqueño nunca se ha quedado con los brazos cruzados y, por este motivo, se han reunido con el fin de protestar y exigirles a los gobernantes que realicen un cambio para el bien común, en lugar de perjudicar al pueblo. De hecho, la pandemia del Covid-19, declarada como tal el 11 de marzo de 2020, ha afectado, no solo la salud, sino también la economía de la población local. Por tal razón, el gobierno de Puerto Rico tenía el deber de prepararse ante una posible catástrofe, una vez que se anunciaron los crecientes casos de Covid-19 en China (BREL5, Bandera Roja). Parte de la reacción del gobierno ante el surgimiento de la pandemia fue la alteración de las rutinas. En particular, la gobernadora estableció un toque de queda, cuyo horario sería de siete de la noche hasta las cinco de la mañana. Luego, lo modificaron con el fin de que durara de nueve de la noche hasta las cinco de la mañana, pero se volvió a establecer las siete como inicio del toque de queda.

Respecto a uno de los efectos de la pandemia, el Covid-19 ha hecho visible la desigualdad social en Puerto Rico. Marinilda Rivera (2020), investigadora social del Centro de Investigaciones Sociales, ha conducido un análisis acerca de las vivencias de los adultos mayores en Puerto Rico durante la pandemia. Según Rivera (2020), los adultos mayores se “enfrentan a limitaciones para acceder a tratamientos médicos y servicios de salud, altos costos en medicamentos, falta de servicios de cuidados y aumento en condiciones crónicas, entre otros”.

Hablando de la llegada del Covid-19, la gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez, informó en el Nuevo Día (8 de marzo de 2020) que una italiana fue el primer caso sospechoso de coronavirus en Puerto Rico. Según la noticia, la mujer de 68 años, quien es oriunda de la región norte de Italia, llegó a la isla en un crucero y se encontraba en un cuarto de aislamiento de un hospital del Condado. La gobernadora ordenó que se tomarán medidas más restrictivas con los cruceros que interesaban entrar a la bahía de San Juan para evitar que la situación se repitiera. El viernes, 13 de marzo de 2020, elnuevodia.com/noticias publicó que el gobierno ofreció una conferencia de prensa para actualizar la situación. Tres pacientes arrojaron positivo al coronavirus en Puerto Rico. La turista italiana de 68 años, quien fue el primer caso sospechoso de coronavirus en Puerto Rico, su esposo, un hombre de 71 años, internado en el Hospital Auxilio Mutuo, más otro hombre se convirtieron en los primeros tres casos confirmados de la temible enfermedad en Puerto Rico.

De los casos confirmados, El Task Force estimó que el 25 de marzo de 2020, en Puerto Rico había entre 586 y 1.173 infectados. De acuerdo con el Departamento de Salud de Puerto Rico, con fecha de actualización 29 de abril de 2020, había 1.539.

Por otra parte, las personas que están en aislamiento social, con movilidad restringida y pobre contacto con los demás son vulnerables a presentar complicaciones psiquiátricas que van desde síntomas aislados hasta el desarrollo de trastornos mentales como el insomnio, la ansiedad, la depresión y el trastorno por estrés postraumático (Ramírez-Ortiz, Castro-Quintero, Lerma-Córdoba, Yela-Ceballos & Escobar-Córdoba, 2020).  Lo dicho en este párrafo se relaciona con el hecho de que el puertorriqueño tiene una relación muy delicada con la morbilidad del país, debido a efectos fragmentados de la inestabilidad mental producto del huracán María.

Otra de las consecuencias de la pandemia en el país es que muchos negocios en Puerto Rico se han visto forzados a cerrar. Esto implica el incremento en el desempleo por falta de producción. Esto es así, ya que la mayoría de las grandes compañías y centros comerciales no han estado abiertos como medida preventiva para la protección de las personas. Esta situación provoca que las personas entren en un estado de estrés al no trabajar y, por consiguiente, no tengan un ingreso fijo para mantener a sus familias.

Con el propósito de asistir a las personas afectadas por la pandemia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó una ayuda de dos mil doscientos dólares para las personas que hubiesen rendido planilla. De otro lado, la gobernadora indicó que “es necesario permanecer en las casas para evitar el contagio del coronavirus. Anunció un ambicioso plan que incluía mantener el pago de los salarios de los funcionarios públicos del Gobierno, cerca de 134,000 personas, a pesar de que no pudieran asistir a sus puestos de trabajo” (EFE, 2020, marzo 23). Los cupones de la Asistencia Nutricional, conocido como PAN, es una de las grandes ayudas que se le dan a la población con bajos recursos o presupuestos para cubrir los gastos parciales de comidas para los hogares puertorriqueños. Esta asistencia constituye un programa federal que tiene existencia previa al Covid-19. Tras la pandemia, cualquier persona puede solicitar el PAN, ya que se estableció un tiempo de tres meses para obtener este beneficio. Con el fin de cualificar para el PAN, la persona debe comunicarse por teléfono, a través de la página web o visitar el establecimiento del Departamento de la Familia más cercano a su residencia. Díaz (2020) afirma: “En enero de 2020, el Departamento de la Familia aprobó 8,538 solicitudes al PAN, en comparación con las 10,258 aprobadas desde el 12 de marzo, cuando la Gobernadora declaró la emergencia”. Se otorgarán los fondos federales a los estudiantes que pertenecen a una institución privada o federal del gobierno, como la Universidad de Puerto Rico. El “Cares Act” es un fondo económico para toda la nación que se dividirá entre estudiantes. El Recinto de Río Piedras contará con 8.4 millones de dólares de fondos para estudiantes. Se evaluará el caso de cada estudiante, teniendo en cuenta el protocolo para dar el fondo. De ser elegible el estudiante, recibirá setecientos dólares en el primer desembolso y luego el sobrante que continuarán evaluando para depositar el sobrante. Estos fondos incluyen a estudiantes que se hospedan en cualquiera de los once recintos, gastos extras por el cambio drástico del sistema tradicional al de línea (internet), componentes de hijos y la pérdida de empleo debido a la pandemia.

El impacto del Covid-19 en la industria del turismo en Puerto Rico ha tenido un efecto devastador en la economía local. Carla Campos Vidal, directora ejecutiva de la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR), en entrevista radial con NotiUno, confirmó que: “Estamos hablando de muchas empresas y empleos que están en línea. En la medida que el sector turístico a nivel global se recupere, nosotros estaremos en posición de hacer lo propio”, aseguró. “Los hoteles, restaurantes, casinos y cruceros se han visto seriamente afectados por la merma y cierre, así como los paradores de la isla”.

Todo lo anterior, sobre el impacto de la pandemia en Puerto Rico, ha provocado expresiones de los hablantes puertorriqueños. En el Vocero.com de Puerto Rico, el licenciado Yldefonso López Morales, en su artículo de opinión “Los Covid-iotas y el moronavirus” (8 de abril de 2020), define de manera jocosa estos dos vocablos relacionados con la pandemia. Respecto al moronavirus, dícese que “es un ‘virus’ que tiene como primer síntoma provocar un estado de ansiedad, tal que las personas piensan que su lugar de residencia será atacado por un huracán. Se han reportado casos en que la gente siente un súbito e irreprimible deseo de salir de su casa, aunque no tenga razón para ello; insisten en juntarse con cientos de personas a beber en lugares de gran concentración de seres humanos, como la ‘Placita de Santurce’, en donde no solo comparten con muchas personas, sino que hablan a una distancia de unas 11 pulgadas de la cara…”. Por otro lado, del COVID-IOTA, “dícese de la persona de inteligencia subnormal que tercamente ignora el protocolo de distanciamiento social, logrando con ello propagar el coronavirus. Ejemplo: ‘Ey, ¿en serio vas a visitar a tu abuelita? Por favor, no seas un COVID-IOTA’. En su otro sentido, esta palabra significa: “Una persona mensa que va al colmado y acapara los alimentos de primera necesidad, regando un pánico innecesario al resto de la población, mientras priva a otros de artículos de primera necesidad. Ejemplo: ¿Viste a ese tipo con 30 latas de salchichas y 50 rollos de papel de inodoro? Sí, lo vi; qué clase de COVID-IOTA’”.

Programas como Día a Día y Pégate al Mediodía tienen sus secciones regulares de risas, pero tienen claro su rol en la crisis. Los animadores practican el distanciamiento social cuando ejecutan sus labores y presentan ediciones especiales en las que entrevistan a doctores o especialistas en Covid-19. Por otro lado, usan los segmentos de comedia para informar y, a la vez, aliviar el estrés que crea la cuarentena haciendo una sátira sana siguiendo las recomendaciones del Departamento de Salud.

En nuestra cotidianidad, hemos tenido que apropiar conductas que eviten la propagación del COVID-19, como la del distanciamiento social, y otras que beneficien a Puerto Rico. Sin embargo, la economía de Puerto Rico se ha visto afectada por la pandemia por varias razones. La crisis comenzó a partir del 2015 con el inicio del impago de una deuda de cerca de $70,000.00 millones de dólares, lo que provocó que Washington impusiera una entidad de control federal a San Juan para fiscalizar las finanzas públicas (EFE News Service 1). Esta medida limitó el flujo de dinero y, por lo tanto, provocó una mayor crisis económica en Puerto Rico. Finalmente, los huracanes Irma y María, en el 2017, tuvieron un impacto negativo por el declive de la economía local. A principios del 2020, el suroeste de la Isla se vio afectado por un sinnúmero de temblores y réplicas. La emigración de los puertorriqueños hacia Estados Unidos ha dejado un vacío en la infraestructura de Puerto Rico. La pandemia colapsó completamente la economía. Las noticias locales reportaron más de 2,500 trabajadores hoteleros de diez hoteles que fueron despedidos (Pintado, Armando Santiago y Manuel Rodríguez Banchs, The Forge).

Con esta emergencia, “las escuelas han tenido que adaptar sus clases a modalidades a distancia para continuar atendiendo las destrezas académicas a los estudiantes” (Asociación de Psicología de Puerto Rico, 2020). La cancelación de las clases presenciales ha generado un gran impacto en los maestros y estudiantes del sistema educativo local. Esta situación de cierre ha demostrado las carencias tecnológicas en los hogares puertorriqueños. El Departamento de Educación prometió aparatos electrónicos para terminar el año académico sin obstáculos. Las clases finalizaron el 8 de mayo de 2020 y ningún estudiante tuvo una herramienta para realizar sus trabajos. En fin, existe una gran falta de equipos tecnológicos apropiados para atender al estudiantado con la modalidad de aprendizaje a distancia.

La isla fue incluida en el plan piloto para el envío de alimentos a estudiantes que estén matriculados en planteles del sistema público en pueblos que aparecen definidos como rurales, según las especificaciones del mapa del ente federal (https://www.fns.usda.gov/rural-designation). Las cajas contienen alimentos para una duración de dos semanas y hay un máximo de envíos de ocho semanas” (Hernández, 2020, pág. 1). La gran mayoría de los menores en Puerto Rico se alimentan de los comedores escolares, pero ante la pandemia la situación se ha complicado en el país.

De acuerdo con el presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Psiquiatría, Edgardo Prieto, cerca del 40% de la población puertorriqueña sufren de ansiedad y miedo de ser contagiados por el Covid-19 y del aislamiento preventivo (EFE Salud, 2020). Debido a la cuarentena, una gran población local se ha quedado sin trabajo, lo cual ha creado ansiedad y depresión. La comisionada residente de Puerto Rico, Jennifer González, tiene un papel importante en la distribución de fondos. Fue una de las primeras en responder con honestidad ante el desespero que arropa la región. Indicó la cantidad correspondiente, dependiendo de cada problema. Aseguró que el atraso del caudal asignado no había llegado a las manos correctas, por deficiencias del personal a cargo de evaluar y distribuir. El intento por ocultar las fallas quedó en el olvido. El objetivo que debe trazarse esta administración es progresar.

El impacto del COVID-19 en la sociedad puertorriqueña es tan monumental que ha cambiado la forma de interactuar y de realizar las tareas cotidianas de las personas. Hemos sido forzados al distanciamiento social para evitar la propagación del virus. “La tasa de incidentes de violencia doméstica en Puerto Rico durante el toque de queda del Covid-19 fue de treinta y siete mil cuatrocientos (37,400) por cada cien mil (100,000) mujeres, lo que supone cuatro puntos seis (4.6) vez mayor que la tasa de ocho mil cien (8,100) incidentes por cada cien mil (100,000) hombres” (Upategui, 2020, p. 1).

El Covid-19 provocó que en Puerto Rico un total de trescientas veintinueve mil (329,000) personas solicitaran prestaciones por desempleo, un duro golpe para una economía castigada por más de una década de recesión, una monumental deuda y falta de actividad desde mediados de marzo. (Caraballo, 2020, p.1).

En conclusión, el gobierno de Puerto Rico no ha trabajado correctamente frente al azote de la pandemia, lo cual demuestra que no tiene un plan bien elaborado para enfrentar una emergencia de tal naturaleza. Un ejemplo de lo expresado es que ningún alumno haya recibido los recursos tecnológicos necesarios para recibir una educación a distancia eficiente. Por otra parte, muchas personas que solicitaron cheques de desempleo se han quejado amargamente de la ineficiencia de la entidad correspondiente para cumplir su cometido. Para enfrentar y superar la crisis, citando a uno de los analistas, debemos gravar las ganancias corporativas, crear mejores programas de empleo, planificar la reconstrucción urbana, expandir los servicios sociales para incluir la salud universal y la educación superior pública gratuita, cancelar la deuda estudiantil y proporcionar alivio a las familias trabajadoras endeudadas (Pintado, Armando Santiago y Manuel Rodríguez Banchs, The Forge).

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