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15 de agosto: Ecuador supera los 100.000 casos de Covid-19 Fuente: Primicias. El Periodismo Comprometido

El Covid-19 en Ecuador. Por: Adriana Isabel Espinosa González

 (Texto escrito hasta el 14/06/2020)

A inicios de diciembre de 2019, se detectaron casos de neumonía de origen desconocido en Wuhan (China), identificando posteriormente los primeros casos de Covid-19, un virus proveniente de la familia del coronavirus. En menos de tres meses, la enfermedad se había propagado a más de 100 países, aproximándose a 500.000 infectados a nivel mundial (Li, 2020); el 19 de marzo del presente año, la Organización Mundial de la Salud declaró al Covid-19 como la pandemia con alcance mundial.

El 29 de febrero de 2020, el Ministerio de Salud confirmó en Ecuador el primer caso de Covid-19, se trataba de una adulta mayor ecuatoriana que viajó desde España el 14 de febrero, quien al momento de ingresar al país no presentaba ningún síntoma. Luego, el 27 de febrero, al exteriorizar síntomas como fiebre y tos, se le realizó la prueba, dando un resultado positivo para Covid-19. El 13 de marzo de 2020, se anunció la muerte de esta paciente a causa de esta enfermedad (Secretaría General de Comunicación de la Presidencia, 2020).

Sin embargo, posteriormente el Ministerio de Salud proporcionó datos en donde se revelaba que antes de confirmarse el primer caso de coronavirus en Ecuador, ya existían 24 personas con síntomas en tres provincias: Los Ríos, Guayas y Pichincha (Machado, 2020).

Los casos de Covid-19 en Ecuador tienen una tendencia creciente; uno de los puntos que llama la atención es el crecimiento acelerado de los casos del 24 de abril de 2020, pasando de 8.450 a 22.719 en tan solo una semana. A partir de esta fecha, el promedio de contagios confirmados a diario era de 3.170 casos. El número de fallecidos haciende a 3.828, además existen 2.522 fallecidos probables por Covid-19 a nivel nacional. Las provincias con más casos de contagio son: Guayas con 14.615, Pichincha con 5.060 y Manabí con 3.209 casos confirmados hasta el 12 de junio; Guayaquil es la ciudad más afectada por la pandemia y es considerado el epicentro de la misma en Ecuador.

Ecuador ha sido uno de los países latinoamericanos más afectados por el Covid-19. Como ya se ha manifestado y comprobado por diversas investigaciones, las cifras oficiales no van de la mano con la realidad, las autoridades ecuatorianas han anunciado que tienen plena conciencia de que las cifras que se presentan sólo representan una muestra de lo que se ha podido comprobar. Los datos que se proporcionan son desalentadores y la realidad del país mucho más trágica que los datos oficiales.

A pesar de haber anunciado el primer caso de Covid-19 en el país, el 29 de febrero de 2020, es hasta el 11 de marzo cuando el presidente Lenin Moreno declaró estado de emergencia y anunció las medidas preventivas que regían a partir del 12 de marzo de 2020.

Asimismo, la ministra de salud Catalina Andramuño dio a conocer con mayor detalle las medidas que debían seguir las personas que hayan estado en los países con casos confirmados de coronavirus (China, Corea del Sur, España, Francia, Italia, Alemania e Irán), los cuales debían cumplir con el aislamiento domiciliario obligatorio por 14 días. Además, se suspendieron los eventos masivos, así como las clases de manera presencial. Posteriormente, el vicepresidente Otto Sonnenholzner anunció el cierre de las fronteras aéreas y terrestres, que inicialmente era por 21 días y se extendió por más de 60 días (El Comercio, 2020).

El 15 de marzo de 2020, por medio de cadena nacional, el presidente ecuatoriano anunció la suspensión de las actividades comerciales y de los establecimientos que alberguen a grandes cantidades de personas, además de restringir la movilización peatonal y vehicular. Se inició al confinamiento por quince días, el cual se fue extendiendo hasta llegar a los 39 días. Luego de ello, el 13 de abril se inició la “semaforización” cantonal y todo el territorio arrancaba en rojo hasta el 19 de abril, lo cual implicaba lo siguiente (El telégrafo, 2020):

  • Restricción vehicular según el último dígito de la placa, los vehículos solo pueden circular un día a la semana.
  • Toque de queda a partir de las 14:00 hasta las 05:00.
  • Confinamiento obligatorio para toda la población; solo se puede salir para comprar alimentos, medicinas o en caso de emergencia.
  • Se implementaron salvoconductos dirigidos a las personas que laboran en actividades esenciales, como el área de la salud, provisión de alimentos, policía nacional, agentes de tránsito y quienes atienden la emergencia sanitaria.
  • Se prohíben espectáculos públicos y masivos.
  • Restricción de ingresos a mercados públicos de acuerdo al último dígito de la cédula de ciudadanía.
  • Suspensión de la jornada laboral de manera presencial, el trabajo se debe realizar mediante la modalidad de teletrabajo de ser posible.

El 24 de abril de 2020, la ministra de gobierno María Paula Roma anunció que Ecuador pasaría del aislamiento al distanciamiento. El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional delegó el 28 de abril al COE de cada cantón, para decidir sobre el cambio de semáforo de rojo a amarillo desde el 04 de mayo. Cambiar a semáforo amarillo implica que (Comunicación Ecuador, 2020):

  • Las instituciones públicas y privadas pueden volver a laborar de manera presencial con el 50 % de sus empleados.
  • Se autoriza la atención particular de consulta externa.
  • Se autoriza el transporte urbano e interparroquial con un máximo del 30% de su capacidad.
  • Los vehículos pueden circular dos días a la semana según el último dígito de la placa.
  • Se autorizan las actividades comerciales con un aforo del 30% de su capacidad.

El primer cantón en pasar a semáforo amarillo fue Daule, seguido de Guayaquil en la provincia del Guayas, la más afectada a nivel nacional. La decisión tomada por el COE cantonal de Daule sorprendió a la sociedad, porque Daule es el segundo cantón con más casos confirmados de coronavirus en la provincia. Sin embargo, como lo afirmó Wilson Cañizares, la decisión se tomó en base a las necesidades de la población y afirmó que son justamente: “los negocios informales los que están pidiendo a gritos trabajar porque no están comiendo” (La República, 2020). Asimismo, el primer cantón en pasar de rojo a verde fue Aguarico, ubicado en la provincia de Orellana. La decisión se tomó el 15 de mayo de 2020, porque este cantón no tiene ningún caso confirmado de Covid-19 (El Comercio, 2020).

Mientras tanto, los cantones que se mantienen en rojo, desde el 01 de junio debían cumplir las siguientes disposiciones (Comunicación Ecuador, 2020):

  • Se autoriza la atención médica para todo tipo de consultas.
  • Profesionales del Derecho pueden movilizarse con la presentación de su credencial.
  • Se prioriza el teletrabajo.
  • Los vehículos particulares y motos pueden circular dos veces a la semana según último dígito de la placa.
  • Taxis y transporte mixto se pueden movilizar tres días a la semana, según la segmentación de placa par e impar.
  • Transporte urbano con restricciones.
  • Transporte interprovincial se mantiene prohibido.

Hasta el momento (12 de junio), según lo anunciado por la ministra de gobierno María Paula Romo, 128 de los 221 cantones han anunciado o ya han pasado del semáforo rojo a amarillo. El 57.91% de los cantones se rigen bajo las nuevas normas de semaforización desde el 01 de junio, las cuales plantean que (Comunicación Ecuador, 2020):

  • La restricción vehicular se fracciona en dos, placas terminadas en pares e impares.
  • El toque de queda se mantiene desde las 21:00 hasta las 05:00.
  • Los restaurantes podrán reabrir sus puertas con un aforo máximo del 30% de su capacidad.
  • Las empresas deberán expedir protocolo de bioseguridad.
  • El transporte interprovincial solo se podrá realizar entre provincias con el mismo color de semáforo y con el 50% de su aforo.
  • El transporte urbano puede laborar con el 50% de su capacidad.

El primer cantón en pasar de semáforo amarillo a color verde es Daule, desde el 02 de junio de 2020. Según el estudio realizado por el alcalde, el 50% de la población ya ha contraído el virus y está sana. El semáforo verde implica que (Comunicación Ecuador, 2020):

  • El toque de queda es desde las 24:00 hasta las 05:00.
  • Los restaurantes pueden atender con el 50% de su capacidad.
  • Se prioriza el teletrabajo.
  • El servicio de taxis y transporte mixto puede circular de manera diaria.
  • El transporte interprovincial solo se podrá realizar entre provincias con el mismo color de semáforo y con el 50% de su aforo.
  • No circula el 30% de los vehículos particulares (dependiendo de la placa).

La mayor parte de los cantones han dispuesto continuar en semáforo en rojo por la falta de capacidad para enfrentar la crisis sanitaria, y para evitar que el número de contagios se eleven rápidamente. Lo que se busca es impedir que colapsen los hospitales, morgues y cementerios. Actualmente (31 de mayo) Quito, la segunda ciudad más poblada del país, se está enfrentando a una situación similar a la vivida en Guayaquil, por lo cual, el alcalde Jorge Yunda recientemente anunció que esta ciudad pasaría a semáforo amarillo el 03 de junio. Existen modificaciones en las disposiciones para Quito, con la finalidad de evitar un incremento acelerado de los casos y el colapso de las instituciones médicas y forenses.

El contexto ecuatoriano antes de la llegada del Covid-19 era complicado, se mantenía un estancamiento económico con un crecimiento del PIB de 0,1% en 2019, según datos del Banco Central de Ecuador. De igual manera, las estadísticas de empleo derivadas de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU), revelan que la mayor parte de los trabajadores no tienen un empleo adecuado. En diciembre de 2019, la tasa de empleo pleno o adecuado fue de 38.8%, la tasa de subempleo se ubicó en 17.8%, la tasa de otro empleo no pleno fue de 28%, y el 10.9% restante corresponde al empleo no remunerado (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC, 2019). Uno de los factores que influyó en la economía ecuatoriana en el año 2019, fue el paro nacional que tuvo lugar en octubre como consecuencia de las medidas económicas anunciadas por el actual gobierno de Lenin Moreno.

Bajo este panorama y con la llegada del coronavirus al país, se generó una situación crítica. Los casos de contagio aumentaban con rapidez y la crisis sanitaria no tardó en evidenciarse: los hospitales, morgues, funerarias y cementerios colapsaron en las principales provincias del país. Guayaquil es una de las ciudades más afectadas por esta pandemia, se podía observar personas enfermas fuera de los hospitales sin poder ingresar por falta de capacidad. Asimismo, se podía encontrar cadáveres en las calles, y mientras algunas personas pedían a las autoridades encargadas que vayan a retirar los cadáveres que se encontraban en sus casas, otras reclamaban el cadáver de sus familiares en los diferentes centros de salud.

Dentro de los diversos inconvenientes que se presentaron en el país debido a la crisis sanitaria, se debe mencionar el inadecuado manejo de cadáveres. Se han dado casos en los que se entregan cadáveres equivocados, por ejemplo, uno de los casos a los que el actual ministro de salud denominó “espeluznante” es el de Alba Maruri de 74 años de edad, quien fue declarada muerta un día después de ingresar al hospital por problemas respiratorios, y días después se hizo la entrega de las cenizas a sus familiares. Sin embargo, luego de algunas semanas, Alba, quien aún seguía con vida, despertó y pidió hablar con su hermana. Asimismo, hay casos como el de William Armijos quien llevaba más de 35 días sin poder sepultar a su madre, pues a pesar de recibir “sus cenizas” no tuvo tranquilidad puesto que su madre aparecía como sepultada en el Parque de la Paz, por lo que pidieron explicaciones a la funeraria y ellos manifestaron que el portal del gobierno está equivocado. Casos similares se han presentado a menudo en los hospitales y morgues ecuatorianas, existe incertidumbre con respecto a los restos que se reciben (El Universo, 2020).

Para afrontar los problemas económicos y la emergencia sanitaria, el gobierno nacional ha anunciado algunas medidas presentadas en la Ley Humanitaria, la cual consta de 4 capítulos y 23 disposiciones (Asamblea Nacional, 2020). Las disposiciones se agrupan principalmente en cuatro aspectos: Contribuciones especiales, Contribuciones de empresas, Paraísos Fiscales y Reformas laborales. Entre las principales medidas se puede enunciar el recorte presupuestario a las universidades del país, una reforma laboral que permite a los empleadores, bajo acuerdo con el empleado, disminuir la jornada laboral hasta el 50% y la reducción del sueldo hasta el 45%.

Las medidas del gobierno han generado diversas manifestaciones en contra, el 25 de mayo de 2020, diferentes movimientos sociales se movilizaron para dar a conocer su descontento. Estudiantes, trabajadores y diferentes sectores sociales protestaban en contra de los recortes presupuestarios para la educación superior (El Comercio, 2020). Por otro lado, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) ha dispuesto no salir a protestar en las calles, sin embargo, preparan una demanda anticonstitucional en contra de las reformas laborales anunciadas por el gobierno (Ley de Apoyo Humanitario) (El Comercio, 2020).

Además, es impresionante como en medio de la tragedia de muchas familias que buscan a sus seres queridos, y personas que piden ser atendidas en hospitales que han colapsado, se han ido conociendo diferentes casos de corrupción. Entre los casos que se pueden mencionar se encuentra la compra de mascarillas con sobreprecio por parte del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social y la compra de fundas para cadáveres con un sobreprecio del 1233%. Del mismo modo, se denunciaron presuntos casos de corrupción en la compra de insumos médicos en el Hospital Docente de la Policía en Guayaquil, en el Hospital General Docente de Ambato, entre otros (Basantes, 2020).

Así mismo, no es posible dejar de lado el accionar de las personas durante esta emergencia sanitaria; ha existido irresponsabilidad por una parte de la población que no ha cumplido con las medidas de prevención que el gobierno había anunciado. Algunos datos que resultan interesantes es el número de personas sancionadas por incumplir el toque de queda, que asciende a 31.088, entre el 17 de marzo al 28 de abril de 2020. Han existido 139 personas que han abandonado el cerco epidemiológico (Policía Nacional del Ecuador, 2020). Además, durante la emergencia sanitaria se han registrado más de 5.000 fiestas clandestinas que han sido canceladas por la intervención de la Policía Nacional. Entre las provincias con más fiestas se encuentran Esmeraldas, Guayas, Manabí y Pichicha, las cuales, además, son las más afectadas por el Covid-19.  

El contexto ecuatoriano ha creado un sentimiento de incertidumbre y desconfianza en el gobierno y el sector público. La situación laboral ha sido muy afectada en este tiempo de emergencia sanitaria, a pesar de que el gobierno había anunciado que no sería posible despedir a los trabajadores durante este periodo. Hasta la fecha (10 de junio), se registran más de 200.000 despidos intempestivos y 3.000 personas han sido desvinculadas del sector público, contabilizándose además numerosas denuncias ante el ministerio de trabajo (El Universo, 2020).

La coyuntura ecuatoriana es complicada, Alberto Acosta (economista ecuatoriano) ha expresado que la situación conlleva a una “redistribución o barbarie, así de contundente es la realidad en tiempos de pandemia”. Los desafíos para la sociedad ecuatoriana no son únicamente sanitarios, sino también económicos y sociales. Se debe tener en cuenta que gran parte de la población son parte del sector informal y se han visto afectados de manera significativa con la paralización del comercio. Debemos aprender que lo económico deja de ser importante cuando se pone en riesgo la vida de las personas.

La pandemia del Covid-19 ha provocado que las personas vuelvan a la comunidad y solidaridad, impulsándose desde la sociedad un sinnúmero de proyectos de ayuda humanitaria para las personas más afectadas por esta pandemia. La situación actual nos hace un llamado de atención a la responsabilidad social y ambiental, a respetar a la naturaleza y nuestra relación con ella. Sin embargo, la situación ambiental en Ecuador luego de la pandemia no será mejor, pues como lo anunció en Ministro de Recursos Naturales, una vez superada esta problemática se trabajará con “mayor velocidad para monetizar todo lo que estaba pendiente”: refiriéndose a las actividades petroleras y mineras.

Es necesaria una transformación radical para que exista un cambio en el imaginario de las personas, de una sociedad de crecimiento y consumo. Es indispensable que la sociedad y gobernantes tomen conciencia de la crisis climática, como la acción de cada país y de cada persona influye en la degradación del ambiente y la tierra. Los desafíos mundiales a los que ha dado paso la coyuntura actual, son tanto económicos como ambientales y que la sociedad actual debe saberlos afrontar.

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